Cooperativa de Editores de Medios de Buenos Aires
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La filial argentina de la empresa multinacional de origen norteamericano Brink´s Incorporated, utiliza una plaza pública porteña como estacionamiento.

Tal como hizo (y hace) Clarín con predios y calles de la ciudad, que con la venia del ejecutivo porteño, utiliza como lugares propios, la empresa de caudales usurpa espacio verde destinado a las y los vecinos del barrio de Soldati, quienes no paran de denunciar (hasta ahora sin ser oídos por Larreta y su equipo) que la plazoleta Irene Bernasconi, ubicada en Av. Int. Francisco Rabanal 3120, ha sido usurpada por la empresa para usarla como lugar de estacionamiento privado.

Las consecuencias de la usurpación son además de la pérdida de un espacio que es público, la destrucción del césped de la plaza y el peligro de accidentes en la ciclovía (que tanto ponen como modelo de transporte limpio desde el gobierno porteño), poniendo a las y los ciclistas en riesgo permanente.

Debido a esto, donde sería lógico ver a chicos jugando o a personas relajándose del trajín ciudadano, solos, o con sus hijos o mascotas, la vista de la plaza nos devuelve un sendero de mugre acumulada, barro por doquier, automóviles y camiones (mal) estacionados o entrando y saliendo del predio. Y para colmo, la policía de la Ciudad, lejos de multar o remolcar a los autos tal como hacen con cualquiera de nosotros muchas veces (no siempre de forma justa o legal), cuidan la flota de la empresa como si en vez de estar al servicio de los ciudadanos fuesen trapitos de lujo empleados por Brinks.

Y si algún vecino o ciudadano cuestiona la legalidad de todo esto, contestan de mala gana con el libreto que le enseñan sus superiores, acerca de que existe un convenio entre la firma norteamericana y el Gobierno de la Ciudad que permite el estacionamiento de sus vehículos

No sirven para hacer justicia ni los miles de llamados al 147, ni las quejas a ese chiste de mal gusto al que bautizaron “Boti”, ni los vecinos organizados a través de las redes sociales para denunciar el asunto, los que curiosamente finalizan siendo ignorados y dados de baja.

Para peor, en 2013, cuando se creó el metrobus sur, otro sector de la misma plaza fue totalmente cementada (como le gusta a los Larreta Boys) y se talaron cientos de árboles. Es el mismo lugar donde estaba emplazada la fuente de Los Angelitos, que durante la dictadura militar fue trasladada a la 9 de Julio y Av. de Mayo. Parece que 45 años más tarde hay cosas que no cambian.

 

CLARÍN LO HACÍA, LO SIGUE Y PARECE QUE LO SEGUIRÁ HACIENDO…

El Grupo Clarín utilizó desde hace décadas como estacionamiento privado un predio que devolvió a la ciudad de Buenos Aires en 2017 y por el cual pagaba hasta entonces un canon irrisorio. Dicho predio, ubicado en la calle Lima 1261, dirección de Artear, cuenta con guardias de seguridad privada que no permiten acceso, a pesar de que el espacio es público. Así lo confirmó información oficial referida a un pedido de acceso a la información pública que realizó la abogada Gabriela Carpinetti.

Según la administración de Rodríguez Larreta, el 10 de junio de 2010 la ciudad y el Grupo de medios concentrado, firmaron “un convenio de permiso de uso precario y oneroso del predio emplazado sobre la calle Lima N 1261”. El convenio fue suscripto por cinco años a partir del 30 de septiembre de 2009, que vencían el 29 de septiembre de 2014. “No obstante -según reza la respuesta oficial del Gobierno porteño- el permiso de uso precario y oneroso fue prorrogado a través de la suscripción de un acta de tenencia provisoria de fecha 22 de abril de 2015”.

A raíz de la salida a la luz del ilícito, Clarín lo devolvió a la Ciudad en lo nominal, pero continuó utilizándolo -con obvia complicidad del Gobierno Porteño- hasta la actualidad sin contratiempo alguno. Por ello, en 2019, Barricada TV y el Frente Patria Grande denunció penalmente tanto  al Grupo Clarín como al gobierno de la Ciudad por el uso ilegal del predio del barrio de Constitución, donde funcionan Canal 13 y Artear.

No es la primera denuncia contra Clarín por utilización privada del espacio público. Antes, en el barrio de Barracas, donde funciona su planta impresora, la empresa cerró la calle Hilario Ascasubi al 3200 con la construcción de un muro que impide el paso y construyó sobre esa cortada un estacionamiento con seguridad privada. Y si, parece que es cierto que la transformación no para… para que todo siga igual, o peor.