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Vélez volvió a mostrar la chapa de campeón

En el estreno de la Copa Libertadores 2025, el Fortín le puso garra y corazón a un partido complicado y logró darlo vuelta en el descuento, para llevarse una celebrada victoria por 2 a 1 ante Peñarol de Montevideo, con los goles de los juveniles Maher Carrizo (foto) y Álvaro Montoro. Fue el primer triunfo del Mellizo como DT fortinero ante un Amalfitani copado por la euforia de los hinchas, que puede ser la llave anímica que estaba necesitando el equipo.

En el pálido debut del viernes pasado ante Riestra -con derrota incluida- Guillermo Barros Schelotto ya había comenzado a mostrar algo de su impronta: un equipo con vocación ofensiva, que intenta abrir la cancha con criterio y jugar por los costados. Ayer esa receta volvió a plasmarse en el campo de juego, pero esta vez ante un rival de fuste, con pergaminos, como Peñarol de Montevideo, que había llegado a Liniers con la intención de llevarse un buen resultado.

En el primer tiempo se vio a un Vélez con la pelota, parado en campo rival pero carente de llegadas claras. Peñarol, por su parte, se paró en mitad de cancha, a la espera de hilvanar alguna contra. Así llegó la más clara, cuando a los 21’, un centro pasado desde la derecha le cayó en los pies a Leo Fernández, que a pura gambeta dejó en el piso a Agustín Lagos y a Emanuel Mamanna, y cuando se disponía a abrir el marcador, disparó potente y desviado.

La única clara del Fortín llegó a los 30’, cuando en un entrevero en el área visitante Agustín Bouzat -tal vez la figura del equipo- quedó mano a mano con Martín Campaña, pero el arquero visitante le ahogó el remate.

No obstante, la anemia de goles se acabaría en la segunda etapa. A los 2’ un desborde por derecha que no pudo interceptar Valentín Gómez -la única mancha de un gran partido del central velezano- derivó en un centro preciso que Leo Fernández empalmó a la carrera para decretar el 1 a 0 para la visita.

De allí en más la cancha se inclinó aún más hacia el arco del ex guardameta de Independiente y el partido de transformó en un monólogo de Vélez, que no dejaba de chocar contras las dos férreas líneas de cuatro que le planteaba el elenco uruguayo, ahora parado unos metros más atrás.

A los 22’, el Mellizo movió el banco y puso a Álvaro Montoro en lugar de Imanol Machuca, de gran desgaste en la primera etapa, pero ya sin peso ofensivo. Y al minuto nomás, el juvenil construyó una pared con Braian Romero -que, aunque no marcó realizó un gran trabajo en ataque y defensa- y su remate se fue apenas desviado.

Hasta que a los 34’, Romero la aguantó -una vez más- lo puso a correr a Elías Gómez que lanzó un centro a la carrera desde la izquierda para que Maher Carrizo la empalmara en el punto de penal y con una espectacular volea de zurda la clavara junto al palo izquierdo de Campaña. Era el empate merecido del Fortín y el empujón que lo llevaría a buscar la victoria.

Vélez sabía que le quedaban diez minutos más el descuento para conseguir el ansiado triunfo, y no dudó en salir a buscarlo. Pero el tiempo se consumía y el gol no llegaba. El árbitro brasileño añadió cinco minutos y en el tercero adicional, Michael Santos -que había ingresado por Christian Ordóñez- ensayó una tijera en el área y Campaña la sacó sobre la línea. Hasta que en el último suspiro llegó un tiro libre desde más allá de la medialuna. Romero se hizo cargo del disparo con un remate seco, abajo, al palo del arquero, que Campaña alcanzó a desviar y, en el rebote, Montoro estampó en la red. El grito de gol estalló en el Amalfitani para coronar una victoria tan merecida como sufrida y trabajada, que deja a Vélez como puntero del Grupo H de la Copa Libertadores, junto al desconocido San Antonio Bulo Bulo, que ayer también debutó con triunfo en su estadio, ante el Olimpia de Martín Palermo, que el miércoles próximo desde las 19 recibirá a Vélez en Asunción del Paraguay.

Antes claro -el sábado a las 15:30- el equipo del Mellizo deberá medirse con Rosario Central, en Arroyito, por la 12ª fecha del torneo local, tal vez con un mix entre titulares y suplentes. Como sea, este triunfo parece haber sido la inyección anímica que tanto se estaba esperando en Liniers. Tal vez lo mejor esté por venir…